martes, 29 de marzo de 2011

Elementos radiactivos

En 1918, Nicholas Klein pronunció estas palabras en una convención sindical de los trabajadores textiles de los Estados Unidos: "y amigos míos, en este relato tenéis la historia de todo este movimiento. Primero, te ignoran. Después, te ridiculizan. Y después te atacan y quieren meterte fuego. Y después te construyen monumentos." Unos cuantos años más tarde, el periodista Carl Bernstein apostilló: "la forma más baja de la cultura popular, la falta de información, la mala información, la desinformación, y un desprecio por la verdad o la realidad de la mayoría de la gente, ha invadido el periodismo de verdad. Hoy en día, los estadounidenses están rellenos de basura."

Ambas cosas están relacionadas en lo que a nosotros respecta, esto es, el balompié de nuestra localidad. Incluso tiene un ligero toque de rabiosa actualidad si lo conectamos con la desgraciada situación humanitaria y nuclear que sufre el Japón. No descubrimos nada nuevo expresando que el fútbol alcazareño no vive sus mejores tiempos y que la afluencia a los estadios no es la deseable. En la parcela gimnástica, un pequeño grupo de irreductibles se empeña en mantener viva la llama de la esperanza y que el ánimo no decaiga. El humor, el apoyo, y cuando se tercia, la crítica o la ira verbal en no pocas ocasiones discutible en formas (y es justo así reconocerlo) son el nexo de unos pocos que todavía creen en el equipo de su pueblo antes que en el equipo que sale por las televisiones y que les imponen los medios.

El sarcasmo también forma parte de la identidad del grupo. Bajo el identificativo de "Peña El Ascenso" estos jóvenes no solamente ironizan con los dimes y diretes de su equipo, acabando en la mayoría de las ocasiones entre risas, sino también con la de sus eternos rivales deportivos. Todo ello forma un cóctel que provoca metafóricas irritaciones y urticarias entre parroquianos y contertulios, especialmente a lo que sus oídos respecta, sino también entre algunos autodenominados periodistas.

Primero, los ignoraron. El "grupo" no parecía ser más que un conjunto de amiguetes que se arremolinaban en torno a una afición común haciendo más o menos ruido. Después, los ridiculizaron. Una vez que se dieron cuenta de que su presencia iba en serio, comenzaron a mirar con lupa sus movimientos. Ahora, los atacan. Su estilo de vida molesta pues no se casan con nadie más que con su equipo, y además tienen que aguantar la "radiactividad" de elementos que nada tienen que ver con el Gimnástico, sino todo lo contrario y bajo una incómoda piel de cordero que oculta a un lobo que ya no engaña a nadie.

Resulta que a cierto personaje bien conocido en los medios de la zona molesta que este grupo de animadores haga mofa de su equipo, la Unión Criptanense. Si además de ser un rival irreconciliable del Gimnástico viene de recibir una tunda histórica de goles y está a un paso de volver a categoría regional, miel sobre hojuelas. Así que el citado personaje se permite venir a terreno ajeno y encima se queja porque hacen burla de la situación de un equipo cuya afición despedía a la del Gimnástico ha pocos meses con "adiós a Tercera, adiós". En efecto, es la misma persona a la que le falta tiempo para hablar de su equipo la rara vez que gana, o que calla cual cobarde cuando no lo hace; la misma persona que celebra públicamente y sin reparos las victorias de los derbis contra el equipo cuya información dice cubrir; la misma persona que puede estar en dos campos de dos pueblos a la vez a la misma hora y firmar crónicas de ambos partidos; la misma persona que llamó "Púdrete" en el diario Lanza a Pedrete, antiguo jugador del Quintanar del Rey, en una de las visitas de su equipo a Alcázar, en un claro ejercicio de anomalía correctiva por su parte; la misma persona que se permite denostar a la afición alcazareña es esa misma que ya no recuerda cómo en años recientes la "ejemplar" y "módica" grada criptanense preparaba una encerrona a los desplazados del Gimnástico (con conatos de agresión inclusive) y dedicaba epítetos de despedida a un Gimnástico que en el peor de los casos compartirá categoría con su vecino, poco acostumbrado a encontrarse tan arriba. Por no hablar de los encuentros entre los equipos de la cantera. Ya lo dicen los refranes: "todo lo que sube, baja" y "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Llámenlo karma.

El otro elemento radiactivo de esta serie de ataques viene bajo el nombre de otro periodista, que en su espacio pide parar los pies al intrusismo periodístico y reclama unos medios de comunicación "profesionales y de calidad". No vamos a decir desde estas líneas cómo se debería realizar la labor de cada uno cuando somos los primeros que hacemos este trabajo en los ratos libres porque nos gusta y sin ver ni un duro, pero sí nos permitimos cuestionar la validez de una aseveración como la de que los entrenadores del Gimnástico están molestos porque el mismo grupo de animadores antes citado grita "¡saca al Chivo!" desde la grada. Desde este humilde espacio no alcanzamos a entender cómo es posible que una frase que se viene pronunciando en casi todos y cada uno de los encuentros del Gimnástico en su campo desde los tiempos de Sepúlveda, incluso cuando el bueno de José Carlos militaba en Villacañas y Criptanense, podría ser detonante de que un entrenador perdiera la paciencia. Y tampoco conseguimos comprender qué clase de tono o matización hay que dar a una frase para lograr dar a entender que se hace en tono de broma y compadreo. Sería como criticar a la afición del Real Madrid porque cada minuto 7 en un partido en el Bernabéu se recuerda a la figura de Juanito, cuando es evidente que no va a poder volver de entre los muertos para sustituir a algún compañero. Pero no, la culpa es del que paga: "quédese usted calladito comiendo pipas y escuchando el transistor, que está más guapo," se podría pensar. Chivo es profeta en su tierra pues así lo estima conveniente el hincha y casi parece que la gente comete un crimen recordando al treintañero centrocampista.

Coinciden tanto Ángel García como Andrés Rosado en que la afición es uno de los pilares del éxito. Resulta que son pocos y el cuarto poder los quiere silenciar o modelar a su antojo Está claro que por nuestra condición de "amateurs" este artículo no tendrá la repercusión que desearíamos, pues no escribimos columnas o cartas al director en un periódico, no tenemos un programa de radio ni disponemos de un semanario televisivo. Lo que no vamos a estar dispuestos a tolerar es que se venga a casa de nuestros equipos a puntualizar lo que se debe decir o no siempre que no constituya delitos de injurias o calumnias, máxime cuando un exponente de lo dicho es aficionado de otro equipo rival y otro exponente pretende manipular el contexto de una tradición que no entiende de entrenadores actuales ni pasados.

Cada palo que aguante su vela, que cada ojo mire su propia viga, y que nadie tenga por qué meterse en camisas de once varas.