lunes, 20 de septiembre de 2010

El impresionante registro goleador de Alberto Abengózar

Una semana más el alcazareño y ex-jugador del Gimnástico Alberto Abengózar centra toda la atención de las noticias de Tercera División. El joven delantero no deja de ver puerta una jornada tras otra en su nuevo equipo, el Albacete B, que lidera brillantemente el grupo 18 de Tercera División nacional.

De Alberto poco nuevo podemos contar. Sus capacidades goleadoras ya deleitaron durante temporada y media a la parroquia alcazareña en el primer equipo del Gimnástico, mediando un accidentado periplo en el Getafe B donde las lesiones le privaron de demostrar toda su valía. Alberto juega con el descaro de alguien que lleva jugando diez o quince años a esto y es capaz de echarse él solito a todo un equipo a sus espaldas.

Ayer domingo lo volvió a demostrar en Piedrabuena. Un cuarto de minuto, quince segundos, menos de lo que dura un anuncio televisivo, fue suficiente para que recibiera un centro que mandó al fondo de la red para adelantar a los albaceteños. Pero Alberto siempre quiere más, y antes de que terminara el primer tiempo hizo el segundo en su cuenta particular, de tiro cruzado entrando a toda velocidad por el área. Como a él le gusta. Velocidad y olfato de gol. Todo un "killer".

Al Toledo también se lo cargó. Hace una semana salió al terreno de juego con 1-0 para su equipo en el minuto 81. Con tres minutos tuvo de sobra para sentenciar el encuentro con otro tanto suyo. Lo mismo en Marchamalo hace 15 días para darle la vuelta al marcador de un partido que comenzaron perdiendo antes de que le dieran descanso. Ídem tres semanas atrás para empatarle el encuentro al Criptanense que acabó cayendo ante el filial albacetense.

Alberto lleva cinco tantos en cuatro jornadas, pero más allá de la cantidad de sus anotaciones es el valor de las mismas, que valen su peso en oro en puntos para su equipo. Si sigue a este ritmo y le respetan las lesiones, probablemente el Carlos Belmonte sea su próximo estadio de local. En la Ciudad Deportiva ya se han quedado con su nombre.

No diga "gol", diga "Alberto Abengózar".